JUSTO EL TOBILLO

Modificado el: 26/09/2013 Imprimir PDF

(Este texto recibió mención de honor en el IV EDICIÓN DEL CONCURSO INTERNACIONAL DE MICROFICCIÓN “GARZÓN CÉSPEDES” 2010: DEL MONÓLOGO TEATRAL, EL SOLILOQUIO Y EL MONOTEATRO SIN PALABRAS HIPERBREVES. En España)


El actor está parado con el pie izquierdo dentro de una palangana con agua. Espera a alguien. En la cara puede verse el gesto: aguanta una constante comezón, le pica el tobillo izquierdo, todo el tiempo. A un costado suyo hay una silla con una toallita blanca en el respaldo. Mientras está parado parece soportarlo más, y con el pie metido en la palangana. Sólo se sienta para rascarse. Se rasca desesperadamente. 
Espera a un alguien para aliviar su karma, aunque el precio sea traspasárselo. Sabe que si es visto, es decir, si ese alguien ve su tobillo y cómo él se lo rasca, será librado. Lo llamó por teléfono, salió en el diario, el llamativo aviso decía: Escritor, falto de inspiración, (en blanco) busca historia para escribir; temática y género, libres. Es la mía pensó. Lo citó en su casa y allí lo espera.

A: Ya nada me importaaa (sacude el pie en el agua) ayy… ayyy AAAYY! (Se sienta violentamente y se dobla para rascarse el tobillo que sigue en el agua dentro de la palangana) 
A: NO AGUANTO MÁS!! (sentado y rascándose) Es escritor parece, se hace el raro, semejante aviso en el diario (repite en tono irónico y de memoria el aviso): Escritor falto de inspiración, en blanco, entre paréntesis en blanco, busca historia para escribir, temática y género, libres. Por qué esa coma ahí, antes del “libres”. Te voy a dar tema para rascar vas a ver, ayayay! (se rasca y saca el pie del agua y lo envuelve en la toallita y lo vuelve a meter y nunca deja ver el tobillo. Se para. Lo mantiene cubierto) Justo lo que necesitaba. Quiere escribir y no le sale, pobreciiito. PUES TODO TUYOO AAAayayay (Se rasca y se sienta, y se para, le pica y se desespera, le pica descomunalmente, se rasca y se lastima) Es mi salvación, vas a ver… Se le va a meter en la cabeza como a mí: Es lo que tiene que pasar. Voy a mostrarle cómo tengo y voy a rascarme hasta romperme la pierna!!… le tiene que dar asco. Ustedes mismos no debieran estar acá, no quiero que me vean, sería contagio masivo in situ y estarían en todo su derecho a lincharme aquí mismo. ¡Lo preferiría!. Seguí a mi vecino semanas enteras hasta verle por fin el tobillo y entonces como por un talión un perro apareció a mis pies lamiéndome. Maldita bestia (Sacude el pie en el agua y se tira a rascar un poco y se incorpora aguantando en su gesto la picazón) Me impresionó porque vi que lo hacía constantemente y entonces comencé a seguirlo; realmente era asqueroso ver cómo lo hacía. Invité amigos a mi casa para espiarlo. Él iba a misa los sábados, se quedaba entre las puertas del fondo y se rascaba. Yo, mezclado entre la gente, lo miraba. Y lo hacía sufrir porque no le gustaba que lo viesen en tal situación y entonces aguantaba y llegaba a ponerse morado hasta que no podía más y se zambullía a rascarse desaforadamente… baba le llegaba a caer de la boca semiabierta. Después lo seguía mientras se alejaba de las luces del centro. Aparecían los perros sumándose como en procesión, silenciosos, hocicos pegados al piso y yo entre ellos. Pero entonces una noche, cuando alcancé a verlo sentado en un banco con la pierna descubierta y los perros lamiéndolo, sentí el primer cosquilleo y la asquerosa lengua de un perro en mi pierna. Miro hacia el banco y como por un acto mágico, aquél infeliz había desaparecido. Los perros se dispersaban y me di cuenta de que sacudía casi involuntariamente mi pierna librándome del que tenía prendido y corrí… ¿Quiere una historia para escribir? Esta no puede fallar. ¡Mi salvación! Pero está retrasado dos horas… ¿Y si no viene??!! 
(Nunca ha dejado de verse el gesto en su cara, de aguantar, y de rascarse. La picazón lo enajena, llega a doblarse entero para aguantarla. Lagrimea un poco. El escritor del aviso nunca llega. Es el final y empuja con el pie la palangana quedando al descubierto su tobillo completamente sano. Se lo mira, se lo toca y se rasca, y no le pica. ¿No le pica? No le pica más y sonríe, levanta la vista y mira al público. Retrocede. Está seguro de que alguien comienza a odiarlo. A punto de irse de escena toma coraje y va hasta el frente señalando a alguien al azar) 
¿Qué tiene usted en la oreja? ¿pica? No se rasque!! 
(Retrocede y la luz se apaga. Es el final)