UNA PESADILLA MAL INTERPRETADA

Modificado el: 25/12/2015 Imprimir PDF

No sé hace cuanto aconteció esta historia, ya que el tiempo es tiempo y puede que ahora, en este preciso momento, lo narrado en estas líneas esté sucediendo.

Sin duda, cuando Leganta abrió los ojos en plena marcha nocturna, no fue ese un buen momento para despertar, aunque lo cierto es que el sueño, gobernado por una pesadilla, así lo había querido.

Leganta compartía algunos intereses y pasiones con su marido, Quisvario; y también compartía la cama.

Quisvario despertó unos segundos después que ella, sólo que no se dio cuenta y pensó que aquello era un sueño, ya que le pareció que a su mujer le faltaban los ojos.