
EN LA CALLE. El libro de Maldonado saldrá
publicado en los próximos días por la
Editorial de Entre Ríos.
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“Si a uno
no lo mueve algo profundo el poema puede ser un regio artificio”
Su obra, Mansa Tuca, fue
votada por unanimidad entre alrededor de 70 obras presentadas en el
máximo certamen literario de la provincia. El autor tiene una importante
trayectoria con 10 libros publicados. Además es músico, editor, y
director de una revista cultural
Ricardo Maldonado es polifacético y emprendedor.
Inquieto y tenaz. Es músico, escritor, recopilador de canciones
anónimas, director de la revista cultural El tren zonal de gran
circulación en la provincia, fundador y responsable de la editorial
Ediciones del Clé que ha publicado más de 70 títulos. Además, desde hace
20 años ejerce la docencia al frente de un grado en la escuela primaria
y es un incansable caminador de la geografía entrerriana.
Como corolario, o como nuevo hito en su carrera artística, es el
flamante ganador del Premio Literario Fray Mocho en el Género Poesía por
su libro Mansa Tuca, un único poema de 720 versos y 13 capítulos que
habla de un personaje surgido de las entrañas de la provincia. El libro
saldrá publicado dentro de poco tiempo por la Editorial de Entre Ríos,
con diseño gráfico del propio Maldonado y la tapa estará ilustrada con
una obra del artista plástico Antonio Castro.
SATISFACCIÓN. En diálogo con EL DIARIO, Maldonado se muestra muy
satisfecho por el galardón, el más importante del ámbito literario de la
provincia.
“Para mí significa muchas cosas. Es un acto de justicia para nuestra
gente que está presente en el libro, también es la satisfacción de que
se empiece a leer mi producción literaria con otra mirada, con otra
valoración. Pareciera ser que en nuestra provincia si alguien no obtiene
un premio nadie lo lee con atención y eso es una gran injusticia”,
recalca este poeta oriundo de General Galarza.
Igualmente, advierte, por las dudas, sobre los límites del
reconocimiento: “Cuando uno obtiene un premio no le gana a nadie, sólo
ha merecido una valoración positiva crítica, valiosa de parte de un
jurado probo, calificado”.
Así, señala con entusiasmo: “Me da una gran satisfacción saber que mi
libro fue elegido por unanimidad, que el jurado no es entrerriano, y que
el libro entra en diálogo a partir de ahora con la producción literaria
de toda la provincia, y por otro lado me permite pelear un
cuestionamiento del rol del escritor y de su producción literaria desde
otro plano. Muchas veces estos premios han servido para erigir el mito
del personaje. A mí no me importa el personaje, no me importa el mito ni
la persona del escritor. El escritor es el tallador que está detrás de
la obra”.
CONTINUIDAD. Con respecto a Mansa Tuca, el autor destaca que se trata de
una continuidad de toda su obra poética, que se inició en 1982 con la
publicación de El aire nuestro.
“No estamos hablando de un libro, sino de 10 libros anteriores, que lo
preceden y le dan sustento y lo avalan como el resultado de todo este
trabajo”, aclara. “Es una continuidad. Yo leía en una entrevista a
Arnaldo Calveyra que publicó EL DIARIO y él decía que uno en definitiva
escribe un solo libro a lo largo de su vida. Hay una temática y
fundamentalmente hay un procedimiento sobre el lenguaje que es el que
define el estilo de una escritura y eso se logra con trabajo, con
lectura, con ensayo y error, con autocrítica, hasta lograr dar con el
perfil, el ritmo, la manera de expresión que uno cree que es la justa,
que no le sobra ni le falta”.
Lograr ese objetivo no es un resultado gratuito ni el emprendimiento de
pocos días, sino la dedicación y el esmero, la “artesanía del lenguaje”,
como la define, aunque sin dejar de lado la inspiración.
“Si a uno emocionalmente no lo mueve algo profundo, el poema puede ser
un regio artificio pero no será un poema, no tendrá poesía”, define
posteriormente.
En ese sentido, manifestó que a él particularmente lo emociona “todo lo
que tiene que ver con las vidas ocultas, la gente que no tiene voz,
aquello que generalmente no se nombra” y que es el eje de su producción
poética.
“Yo creo que la ganancia de estos años de lectura y escritura y de ir
publicando cada tanto a modo de jalones en un camino me ha permitido
lograr ciertas complejidades que sirven para significar, la poesía. Para
mí tiene un valor fundamental en la medida que significa, en la medida
que devela, que muestra lo que generalmente no se ve. La poesía es un
elemento de restitución de valor, del valor de la vida de la gente”,
recalca.
Esa restitución del valor implica para Maldonado “un compromiso con
nuestra realidad, con nuestra tierra, con nuestra gente con nuestra
manera de vivir, con el lenguaje popular que para mí es muy importante y
con aquello que supera el yo”.
Así, describe su proceso de producción: “Yo escribo desde donde se
manifiesta la poesía, que puede tener que ver con un personaje o con un
contexto, con algo del ámbito nuestro natural o algo que acontece en las
esferas de la reflexión o del amor o del desprendimiento. Todos esos
elementos constituyen la poesía, en el caso de Mansa Tuca es un
componente de neta identidad entrerriana sin estar cantándole a la
identidad, sino que fluye precisamente desde aquellos componentes. No es
una mirada de la nostalgia sino de la contundencia del choque
existencial de alguien que se desprendió de su contexto, de su infancia,
y después hombre maduro vuelve cuando ya aquello que ha vivido en la
ciudad, está vivido, está logrado materialmente pero en un plano
existencial y en la palabra última requiere de ese contexto primigenio y
prístino que signó su infancia”.
Ese retorno, en el tiempo y en el espacio es una constante en la poesía
de Maldonado.
“Es un retorno indirecto, una mirada tangencial, que va atravesando
diferentes tiempos. En Mansa Tuca hay un presente y un pasado que
confluyen. Hay cosas que no transcurren sino que son, hay cosas que se
imponen”, declara finalmente.
Bibliografía de Maldonado
El aire nuestro (1982), La memoria impresionada (1984), Las palomas de
la tierra (1984), El sonido del hombre (1986), Canción o barbarie
(1988), Solar sostenido (1998), Cuerda y madera (2000), La mudanza
(2003), Del junto movimiento (2004), Escalón para Musinga (2005).
Además, ha editado seis discos y tiene más de 80 canciones de su
autoría.
Personaje
“Asumo un compromiso muy fuerte con mi pueblo, General Galarza, con mi
tierra, con Mansilla, con la provincia, con el ámbito sudamericano. No
es una escritura desde lo local ni que pretenda decir esto es lo
entrerriano, pero tiene un componente nítido de esos factores”, señala.
“Mansa Tuca es el sobrenombre de un personaje cierto de Galarza, y de
muchas personas que portaron ese sobrenombre. En Mansilla ha habido
gente que también ha portado ese sobrenombre Yo lo que hago es tomar lo
que está encarnado en personajes de pueblo y transformarlo en un
personaje literario, sintetiza muchas vidas”, adelanta.
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