Atención: la lectura de esta antología es perjudicial para la salud
Vagón Fumador es una antología sobre el hábito de fumar. Están los que sí, los que no, los que de vez en cuando lo hacen. ¿Qué rodea al acto de fumar? Las más variadas asociaciones pueden responder a esta pregunta. ¿Cómo abandonar el hábito? ¿Cómo se descubre? ¿Cómo no asociar al cigarrillo con una figura referente, con personajes de películas, tonos de voz, gestos? ¿Qué implicancias tiene su prohibición?
Inés Acevedo, Mario Bellatin, Daniel Durand, Elvio E. Gandolfo, Alberto Laiseca, Daniel Link, María Moreno, Mónica Müller, Fernando Pessoa, Sol Prieto, Hebe Uhart y Alejandro Zambra ensayan bajo el modo del relato respuestas a estas preguntas.
Vagón
fumador (relatos)
Mariano Blatt y Damián Ríos (comp.)
A través del cuento, la crónica o el diario personal, once escritores latinoamericanos dan cuenta de un mundo sin duda signado por el tabaco y sus figuras. Con estilos diversos pero en absoluta sintonía, recorren con perspicacia aquello que rodea al acto de fumar, las relaciones entre fumadores y no fumadores, sus miradas.
Mitos, supersticiones, ritos y sinsentidos; amor, tortura y masoquismo; la búsqueda de la identidad y el estilo propio; esa figura paterna que fuma y se admira; los intentos por dejarlo; la prohibición de fumar y la pérdida de la gestualidad; la política, la normalidad y la marginalidad son solo algunos de los temas en torno a los cuales se construyen estos textos, un punto de despegue hacia la hilaridad, el extrañamiento, el recuerdo, el deseo. A modo de epílogo, un bellísimo poema de Fernando Pessoa.
Un atado de relatos imperdible que conjuga la maestría de los ya consagrados y la frescura de las nuevas voces.
Biografías
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Mariano Blatt nació en Buenos Aires en 1983. Es poeta y egresado de la Carrera de Edición, UBA. Ha publicado un libro de poemas, Increíble (2007), y textos suyos han aparecido en diversas revistas y plaquetas.
Es codirector de Recursos Editoriales, empresa que ofrece servicios editoriales a diversos sellos y organismos.
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Damián Ríos nació en Concepción del Uruguay, Entre Ríos, en 1969. Desde 1991 vive en la Ciudad de Buenos Aires. Es escritor y poeta. Ha publicado La pasión del novelista (1998); Habrá que poner la luz (1999); De costado (2000); Poemas perros (2001); El perro del poema (2005) y Como un zumbido (2008). Ha sido traducido al alemán y parte de su obra aparece en diversas revistas, tanto en papel como en formato electrónico.
En 2002 cofundó Interzona Editora, sello en el que se desempeñó como director editorial hasta 2006. Junto con Mariano Blatt, en 2007 fundó la empresa Recursos Editoriales, que actualmente codirige.
Tomado de http://eternacadencia.wordpress.com
Un "vagón
fumador" que reúne cuentos humeantes
De: http://www.telam.com.ar
Se
trata de una antología de once
escritores latinoamericanos, donde
volcaron su particular visión de un
mundo signado o atravesado por el
tabaco y los cigarrillos.
Por Mercedes Ezquiaga
Relatos disparatados, divertidos,
extrañados y sumergidos en la
melancolía, el deseo o la alegría
dan vida a la antología de cuentos
"Vagón fumador", en el que once
escritores latinoamericanos volcaron
su particular visión de un mundo
signado o atravesado por el tabaco y
los cigarrillos.
Mario Bellatin, Elvio Gandolfo,
Alberto Laiseca, Daniel Link, María
Moreno y Hebe Uhart, son sólo
algunos de los autores que aportan
su mirada sobre el acto de fumar (o
el dejar de hacerlo), y la relación
entre tabaco y literatura, en este
libro compilado por Mariano Blatt y
Damián Ríos, editado por Eterna
Cadencia.
Una amplia diversidad de estilos y
propuestas encadenan este "tren para
fumadores", a través de relatos que
reflexionan en torno de las ganas de
fumar, la necesidad de dejar de
hacerlo, los modos de relacionarse,
el humo en las pantallas de cine, y
muchos otros aspectos referidos al
tabaco.
"Lo que para un fumador es
verosímil, para un no fumador es
literatura", dispara con atino el
chileno Alejandro Zambra (1975) en
el primer relato que abre el libro
("Noventa días") donde desgrana en
detalle ansiedades y pensamientos de
un joven que intenta dejar de fumar
ayudado por calmantes. "Es absurdo
pensar que el remedio únicamente me
alejó del hábito. De seguro me ha
distanciado también de otras cosas
que aun no descubro.
Me refiero a que las ha puesto tan
lejos que ya no puedo verlas",
asegura Zambra, entre referencias al
mundo literario y sus recaídas en el
intento por abandonar el hábito.
En "Stainbarguer", Sol Prieto (1985)
pone en evidencia el lenguaje de los
adolescentes para contar la historia
de una chica que deberá rendir
homenaje a una profesora de su
colegio fallecida por causas
relacionadas con el cigarrillo, en
una historia inmersa en postales de
tribus urbanas, canciones de los
Beatles, oficinas atareadas,
políticos, y relaciones de amistad,
de amor y de odio.
"Me enamoré de los Parisiennes, el
colorado Sadoswsky me convidó uno,
me dijo: Son cigarrillos de hombre,
aparte son re baratos y nadie te
manguea porque son unos petardos",
suelta el entrerriano Daniel Durand
(1964) en su historia "Apagar",
donde también recurre a un centro de
ayuda para abandonar el tabaco.
No faltan en estos relatos, díscolos
y disímiles, referencias a todas las
aristas de un cigarrillo: a la
capacidad de hacer aros de humo, a
los encendedores que no funcionan, a
ceniceros, a los placeres y
desagrados, a los dolores de cabeza,
a la variedad de marcas, a los
rubios y negros, a los hábitos,
costumbres y manías relacionadas con
"el pucho".
El libro incluye también un cuento
de María Moreno, "Suplicantes (Plaza
Catalunya)" donde la autora se
pierde por las calles de Barcelona
para contar la historia de un
mendigo, y otro de Inés Acevedo
(1983) titulado "La comadreja bebé",
un relato campestre y de naturaleza,
entre árboles, trigo y animales.
Alberto Laiseca (1941) se adentra en
un relato delirante y excesivo,
entre divertido y perverso, sobre la
relación entre un conde llamado
Lupesku que fuma cigarrillos turcos
y su prima Histeriqueta, mientras
que la escritora Mónica Muller
(1947) se sumerge en recuerdos de la
infancia atados a los cigarros, en
un relato poético. "Vagón fumador"
se completa con relatos de Daniel
Link (1959), Hebe Uhart, Elvio
Gandolfo (1947) -para quien su padre
"fumaba con la seguridad, la
elegancia y el aplomo de los galanes
del cine italiano"- y del mexicano
Mario Bellatin (1960) sobre las
"ganas" de fumar.
A modo de epílogo, el volumen
incluye un poema de Fernando Pessoa,
"Tabaquería", mientras que en el
prólogo, los compiladores explican
que todos los cuentos están
estructurados alrededor del acto de
fumar, de sus consecuencias, de sus
relaciones con la literatura, la
familia, los aprendizajes, las
normas, la disciplina y la
persecución.
Para Blatt y Ríos, sin constituir un
recorte exhaustivo, este libro da
cuenta de un mundo posible de la
literatura latinoamericana
contemporánea, donde coincidencias y
diferencias se vuelven notables, sin
contar que algunos de los relatos
fueron escritos especialmente para
esta antología.
"Más allá del lugar medianamente
común del retrato del escritor con
un cigarrillo en la mano o en la
boca, la literatura y el acto de
fumar tienen un lugar legítimamente
común: el tiempo.
Cigarrillos y recursos mediante,
cada fumador y cada escritor
escanden sus días y relatos de un
modo absolutamente particular e
irrepetible", coinciden los
compiladores.

