"Lo que nosotras sabíamos", de María
Inés Krimer (Entre Ríos, 1951) fue anunciada ayer como la ganadora del
49° premio Emecé de Novela, cuyo jurado estuvo integrado por Sylvia
Iparraguirre, Jorge Fernández Díaz y Guillermo Martínez.
La obra -elegida entre otras 206
participantes- está ambientada en un pequeño pueblo de Buenos Aires,
cuya vida gira alrededor de una poderosa empresa cementera. "Las alumnas
de una facultad llegan a una villa para elaborar un informe sobre lo
ocurrido durante la época de la dictadura. Una voces femeninas, que son
sólo voces y no tienen cuerpos, se sienten interpeladas con la presencia
de estas chicas que están haciendo preguntas y comienzan a narrar su
propia versión de los hechos de la época", le contó Krimer a "Río
Negro".
La trama del relato se detiene
minuciosamente en los detalles de la convivencia y en los sórdidos
secretos de una comunidad cerrada. La autora va descubriendo los
recovecos siniestros de una sociedad cómplice con la xenofobia, el
prejuicio y la violencia del poder. Las estudiantes que llegan a la
empresa preguntan acerca de los sucesos de la época y buscan descubrir
qué fue lo que pasó en ese lugar, tratando de alumbrar el rastro de
personas que desaparecieron y de las que no se tiene más información.
Krimer, maestra y abogada, desde hace
diez años se dedica exclusivamente a la escritura, formándose con
Guillermo Saccomanno. "Muchos de los últimos premios han salido de sus
talleres. Me parece muy importante tener buenos lectores, que a veces lo
detienen a uno en las ganas de hacer circular el texto. El lector puede
ver cosas que uno no observa, o bien saber cosas del texto que narrador
desconoce", señaló la ganadora, autora del libro de cuentos "Veterana"
(1998) y de las novelas "La hija de Singer" (2002, Primer premio Fondo
Nacional de las Artes) y "El cuerpo de las chicas" (2006, mención Fondo
Nacional de las Artes).
Tras ser finalista en varios
concursos, Krimer logró quedarse con el galardón dotado de 25 mil pesos,
además de la publicación de la novela durante el próximo mes. "Lo que
nosotras sabíamos" le llevó cuatro años de trabajo, durante los que
releyó asiduamente a Manuel Puig. "Hice varias escrituras, probando
distintos tonos de voces. Puig fue mi apoyatura para encontrar un tono
que me convenció como verosímil para narrar la historia".
-¿Por qué Puig?
-Cuando contemplé las diferentes
alternativas pensé que ahí había algo que me resultaba familiar, y a mi
me interesa mucho trabajar con voces que me resulten propias o
conocidas. He vivido en lugares chicos mucho tiempo, entonces conozco
esa especie de murmullo o cotilleo donde se cuenta todo, desde lo más
cotidiano hasta los grandes acontecimientos, en un mismo registro.
Prácticamente no hay diferencia en contar lo más ominoso y lo más
frívolo. Todo va en un mismo orden y eso me pareció muy rico como
posibilidad narrativa.
-¿Hay una intención detrás de la
novela?
- Mi única intención es narrar una
buena historia, con eficacia, algo que me parece muy complejo. No le
tengo temor al tema de la intención, pero pienso que el compromiso
político del escritor es con la historia.
-¿Qué es una buena historia?
-Es la que está contada de la única
forma que puede estar contada. Creo que hay una manera de contarla, más
allá de que posiblemente haya más formas de hacerlo. Una buena historia
está contada desde un grado de necesidad, o sea que el narrador necesita
contar la historia, y encontró la forma y el tono adecuado para hacerlo.
Juan Ignacio Pereyra