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La
escritora gualeya Elsa Serur presentará el viernes 23 de octubre a
las 20.30 en el Club Social de Gualeguay su último libro Diálogos
con
Carlos Mastronardi,
editado por la Universidad Nacional del Litoral (UNL). El acto
contará además con la presencia de la poetisa Laura Erpen, el
artista plástico y escritor Luis Alberto Salvarezza y el escritor
Eise Osman.
“El nocturnal ambiente favorece el diálogo con la sombra de
Mastronardi, diálogo que Elsa recoge en la habitual destreza de su
escritura, llevándonos a conocer la intimidad del poeta con palabras
precisas y elocuentes”, dice Emma Barrandeguy en el prólogo a esta
obra.
El libro está basado en una serie de cartas que cinco mujeres le
escribieron al gran poeta entrerriano a lo largo de su vida y que
Mastronardi le legó a la autora, antes de morir.
Elsa Serur ofrece una reflexión en torno a su última obra, sobre la
cual dice que “habla sobre los amores de Mastronardi a partir de las
cartas escritas por las mujeres que lo amaron y que él me entregó
pocos días antes de morir. Y algunos diálogos que rescatan su
posición frente a la vida y el arte”, afirma, y promete hacernos
conocer al gran poeta gualeyo en una faceta más íntima.
Sobre las expectativas que tiene con este libro, la autora sostiene
en declaraciones a El diario de Gualeguay: “Que se conozca mejor a
nuestro gran poeta, porque a través de este libro se conoce el
contexto donde se desarrolló su vida y la influencia de la misma en
su obra”.
“La idea del libro nace porque si él (Mastronardi) nos confió sus
cartas era para publicarlas y que no se perdieran sus recuerdos.
Además, su única familia que era su sobrino Jorge Lecuna, me pidió
que las publicara”, afirma la escritora gualeya.
Elsa Serur y su esposo Eise Osman conocieron íntimamente a Carlos
Mastronardi. “Lo conocimos en el café Tortoni, en Buenos Aires, por
intermedio de un amigo. Desde mi época de estudiante admiraba a
Mastronardi y Borges; y cuando tuve la suerte de conocerlo, de ser
invitados por él para compartir un café en el Tortoni para mí fue
muy gratificante”, cuenta Elsa. “Además, gracias a él conocimos a
Borges. Ya no recuerdo la fecha pero nosotros éramos muy jóvenes y
él ya era una persona mayor. A pesar de la diferencia de edad, nos
hicimos muy amigos y nuestra amistad se fue profundizando cuando
vivíamos en Holt y recibimos una extensa carta donde elogiaba los
poemas de Eise, que luego prologó. Y vino a nuestra casa para leer
la última prueba de galera; el libro se llama Poemas”.
SENSIBILIDAD Y HUMOR. Sobre la personalidad del gran poeta
entrerriano, Elsa sostiene que “era una persona muy sensible y con
agudo sentido del humor, con una fina ironía. Su trato era
selectivo, según la calidad intelectual de las personas que
compartían sus códigos. Con el resto de las personas era amable pero
poco dado a las confidencias”.
“Mastronardi era un gran poeta, reconocido a nivel mundial”, afirma
Serur. “Esto lo atestigua Eugene Montale, Premio Nobel de
Literatura, que llevó a analizar, a una tertulia literaria en
Florencia, la poética de Carlos Mastronardi; según cuenta César
Tiempo. Después de esto podemos deducir cual es la importancia de
Mastronardi en la literatura no solamente entrerriana sino mundial.
Borges reconocía en Mastronardi un poeta que podía tomarse algunas
licencias literarias, comparándolo con poetas de renombre mundial.”
Mastronardi vivió un tiempo en la casa de Elsa Serur y Eise Osman en
Gualeguay. Antes de morir, el gran poeta, tal vez por agradecimiento
o en nombre de esa gran amistad, les legó su obra. “El quedó muy
solo cuando murió su compañera Eduardita; esto se aclara leyendo las
cartas del libro. Compartió una gran amistad con nosotros dos y
confiaba en nosotros.”
LEGADO. EL DIARIO dialogó con Elsa Serur para tener más detalles de
esta nueva obra.
—¿En qué consisten esas cartas que dan origen al libro?
—Son cartas que don Carlos Mastronardi me legó unos días antes de
morir. Me entregó las cartas y me dijo: “Le dejo esto, confío en
usted”. Yo no abrí el sobre durante muchos años, porque no me
animaba. Cuando la abrí, me encontré con cartas de cinco mujeres que
le habían escrito a él durante años. A través de esas cartas podemos
saber lo que era él, su vida, desde los 20 años hasta que se murió.
—¿Quiénes le escribían?
—Eran novias. La primera novia que tuvo era un chica de apellido
Ferrando, de acá de Gualeguay. La segunda se llamaba Laura Bergé,
que también era de Gualeguay, una maestra. Después, tuvo una amistad
muy profunda con una poeta a la que le decían Maruja, no incluí su
apellido porque no pude hablar con su familia para tener la
autorización. La única que vivió con él hasta el final de su vida
fue Eduarda. Todo eso lo voy contando en el libro. Pero tenía una
amante; vivió con ella y se fue a Brasil y se llamaba Valentina, fue
el gran amor de su vida. Fue su pasión y locura. Las otras fueron
como cosas que fueron pasando, nada más.
—¿En qué tono están escritas las cartas?
—Las cartas son un testimonio de la época, de lo que pasaba entonces
en Gualeguay. El tono tiene que ver con esos años, por ahí ponen “mi
queridito” o “mi amor”, pero nada más, todo muy suave, como se
estilaba en aquella época, era muy controlado todo. Le hablaban de
gente amiga que vivía acá, como Juan L. Ortiz. En el caso de Maruja,
las cartas son de una amiga intelectual, que no quiere ser amante.
Parece que él la miraba con otros ojos pero ella no respondía de la
misma forma.
—¿El libro cómo está estructurado? ¿Es la reproducción de las
cartas o tiene intervención suya?
—El libro tiene una gran intervención mía, es un ensayo. Comienza
cuando yo estoy sentada en su escritorio, leyendo sus cartas,
entonces aparece su fantasma y conversamos sobre su vida. Hay
algunos textos de él en el ibro, poesía y prosa.
—¿Cómo comienza la relación de ustedes con Mastronardi?
—Nosotros vivíamos en Holt. Un día viene a visitarnos un amigo y
pasó el día con nosotros. Entonces, Eise propone que lo llevemos
nosotros a Buenos Aires en auto, para que no viaje en tren. En el
trayecto, Eise recita una poesía, creo que de Neruda. Y entonces,
nuestro amigo nos cuenta que era amigo de Mastronardi y nos ofreció
presentarnos. Yo le dije enseguida que sí porque para mí, los más
grandes escritores eran Mastronardi, Borges y Bioy Casares. Esa
noche nos encontramos con Mastronardi en el Tortoni y estuvimos
charlando durante horas. De ahí nació una gran amistad. Nosotros
viajábamos todos los viernes a Buenos Aires y nos quedábamos hasta
el domingo, visitándolo. Él venía a Gualeguay y se quedaba en casa.
Con Eise y conmigo tuvo una relación muy especial, muy profunda, se
hablaba de todos los temas.
—¿Cuándo se va a vivir a Gualeguay?
—Cuando ya estaba viejito, se fue a vivir a Haedo y extrañaba mucho
el centro porque siempre había vivido en Avenida de Mayo. Él decía
que se quería ir a vivir a Gualeguay. Nosotros estábamos viviendo en
Mansilla y como teníamos nuestra casa amueblada en Gualeguay, se la
ofrecimos. Hasta unos pocos días antes de morir estuvo viviendo con
nosotros.
—¿Ustedes son los albaceas de su obra?
—Sí, yo tengo todo su archivo. Don Carlos me dejó una nota en la que
decía que no permitiera que nadie tocara ninguna de sus cosas sin la
aprobación mía, es decir que me los legó. Él veía que yo era muy
prolija con los papeles, después de la UNL me los pidieron, se está
haciendo un libro que son tres tomos, pero lo único que no entregué
fueron las cartas, así que la Universidad me pidió que hiciera un
trabajo sobre las cartas. Ahora voy a hacer el otro trabajo que son
las cartas de todos los amigos, Borges, Bioy, y cantidades de
nombres, Francisco Luis Bernandez, Juan L. |