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15/01/2013 - PRESENTE Y FUTURO DE LAS LETRAS ENTRERRIANAS

(Nota aparecida en El Diario de Paraná, del lunes 07-01-2013)

En Entre Ríos, la literatura ha tenido históricamente un lugar destacado. La provincia ha sido denominada, con justa razón, tierra de poetas. Escritores, editores y críticos opinan sobre la situación de las letras en nuestra región.

PREGUNTAS

1- ¿Cómo analiza la situación de las letras entrerrianas en relación a producción, variedad de estilos, calidad? 
2- ¿Hay interés de los lectores entrerrianos por los autores de su provincia? 
3- ¿Existen canales de distribución y venta de libros de autores entrerrianos? 
4- ¿Se puede hablar de una literatura entrerriana contemporánea? 

Manuel Podestá | (Escritor, Editorial Gigante) 
1- Pienso que el estado actual de lo que se escribe dentro de la provincia y lo que escriben entrerrianos y entrerrianas fuera de la provincia, de lo que se publica en redes sociales, medios digitales e impresos, edición de plaquetas y libros, sigue teniendo un interesante valor artístico y literario. Quiero decir que lo que ofrecen para leer, en general, está bien. Algunos poemas, relatos, narraciones, prosas, textos, tienen más valor que otros, son de mejor calidad, más allá de la forma en la que están presentadas, o del estilo que proponen. 

2- Sí, pienso que hay un cierto interés, más allá de la degradación general que hay en el entusiasmo por leer un texto. Imagino que hay distintas motivaciones a la hora de leer algo, como el tema, el género, la historia que se cuenta, los paisajes. Algunas de estas cosas y otras más, influyen para que un lector se decida a leer a un autor de su provincia, y que además esas ganas compiten con la publicidad y propaganda de los libros de editorial grandes. 

3- Sí: lLas ferias de editoriales, las presentaciones de libros, y lecturas de poesía en vivo, con la extraordinaria difusión de esas actividades que hoy dan los medios digitales, y que antes dieron los diarios, la radio y la televisión. Pero el canal de distribución y venta más grande para leer una obra es la calidad de la obra. Para mí, las librerías de Paraná no cuentan como posibilidad de canal. 

4- Si contamos los autores que viven en la provincia y que escriben acá, y los autores que nacieron en Entre Ríos pero que luego se fueron a vivir a otras ciudades y países, y que sus obras recrean una y otra vez la provincia de Entre Ríos, creo que existe algo parecido a una literatura entrerriana contemporánea. Pienso sobre todo en Julián Bejarano, en Arnaldo Calveyra, en Daniel Durand. Y en Zelarrayán y la poderosa obra que dejó publicada antes de morir. Ellos son los colosos. 


Sebastián Martínez | (Periodista especializado en crítica literaria) 
1- Es complicado referirse a “las letras entrerrianas” ya que es un término que engloba un universo bastante diverso. Creo que hay una muy interesante movida literaria en Paraná y en Concordia; en el resto de las ciudades se pueden identificar también a algunos escritores. En todos los pueblos hay alguien que narra lo que pasa, e intenta ir más allá de las crónicas periodísticas. Quizás la mayor carencia sea que no existe en la actualidad un escritor entrerriano referente a nivel nacional, como lo fue María Esther de Miguel por ejemplo. Pero escritores hay más de lo que pensamos. 

2- Es un fenómeno raro el que sucede. Todo escritor logra, obviamente, el interés de su círculo social más próximo, familia y amigos, la gente interesada en los libros de la zona, pero no llegan a las grandes masas. Creo que hay buen material editado, destaco el de La Hendija y el de EDUNER, pero la gente se termina inclinando por las editoriales de circulación nacional. No es algo muy distinto a lo que sucede con otros consumos culturales, como el cine o la ficción televisiva, donde lo regional siempre queda muy relegado en un segundo plano. 

3- Sí, los hay. En la mayoría de las librerías de la región hay material de autores locales. Como librero creo que todos nos debemos comprometer a eso. En lo personal, en Rincón Literario tenemos un espacio dedicado a autores victorienses y otro a entrerrianos. A veces esto supone un esfuerzo extra, porque por logística, siempre es más fácil comprar en Buenos Aires que en Paraná o que hablar con cada uno de los autores que publica un libro. Pero, sin dudas, es un esfuerzo que vale la pena. 

4- Sin intentar crear una polémica, considero que es un poco apresurado afirmar eso. Debería existir una mayor difusión de los autores, que se logren realizar tiradas más numerosas y que se intente, desde los ámbitos oficiales, solidificar el apoyo a los escritores locales, incorporar sus obras en los programas escolares, etc. 


Fernando Belottini |(Escritor, y responsable de la página web autoresdeconcordia.com.ar) 
1- Entiendo que las letras entrerrianas están en un momento prolífico. En 2012, de autores de Concordia (algunos no residentes), se editaron unos 15 libros y, si bien parece poco, es un número inédito para esta zona. Me refiero a no residentes porque autores que no viven en la ciudad (Lasque, Zermoglio, Senegaglia) vinieron a presentar sus obras aquí con una interesante presencia de público y difusión mediática. Es decir que, descontando cuestiones afectivas, parece haber cierto acercamiento de un público nuevo a la literatura empujado por la oferta. Los géneros y los estilos son variados, y se equilibraron narrativa (novelas) y poesía. Desde luego que cantidad no significa calidad, pero es más fácil que de la cantidad surja la calidad. 

2- El interés de los lectores que pueden tener por los autores entrerrianos no escapa al interés general. Es decir ¿el lector argentino tiene interés por los autores de su país? En nuestra provincia me parece que los deseos de leer autores locales surgen más por lazos afectivos que estrictamente literarios. Creo que eso se debe a cierta falta de validación (o invalidación) por parte de las academias. Es muy común que sean escritores o periodistas y no críticos quienes reseñan nuestros libros y que en las carreras (de letras, profesorados) esos textos sean ignorados. 

3- Como la mayoría de los libros que se editan en la provincia son de pequeñas editoriales o ediciones de autor, los verdaderos canales de distribución que permitan colocar libros en librerías de otras provincias son precarios. Si ni siquiera la mayor Editorial de la provincia (de Entre Ríos) cuenta con canales apropiados, mucho menos se puede esperar de las demás. Salva en parte esta situación las posibilidades de adquirirlos vía internet, pero no se ve desarrollada desde el origen, sino de sitios de compra-venta con el agravante de los mayores costos de entrega. 


4- Se puede hablar como dijimos al principio de autores que aunque no residan en la provincia están en plena producción. Los registros o los repertorios, como ocurre en general, son diversos, pero la literatura entrerriana conserva o la distingue la cuestión del apego por lo local: la naturaleza, los espacios rurales, la Historia. Aún cuando (en narrativa) los textos se sitúan en espacios urbanos, vemos una remisión a los pueblos o ciudades de la provincia. En el caso de la poesía, que parece más rigurosa y propia de autores más jóvenes, sigo a Leites en su pensamiento de que fluctúa entre el coloquialismo, lo folclórico y la lírica. Es decir, hay una línea que sigue cierta tradición de consagrados (neo romántica o telúrica) y otra que está más vinculada con las experiencias objetivistas de los 90, pero en muchos casos conserva el tinte local del que hablábamos. Un caso paradigmático y de gran repercusión en este año fue la aparición de “El viento que arrasa”, la novela de Selva Almada. 


Armando Salzman y Laura Martincich (Editorial de la Fundación La Hendija) 
1- ¿Qué son las letras entrerrianas? ¿Qué es ser un lector entrerriano? ¿Qué es un autor entrerriano? La identidad es una red neuronal que funciona como una red neuronal de adicción. Optar por una identidad fuerte y rígida es sumergirse en un mecanismo donde todo nuestro cuerpo y no solo nuestro cerebro se va rigidizando, va creando huellas cada vez más difíciles de abandonar, de conectar con otros caminos, otras miradas. ¿Quién es el verdadero poeta joven entrerriano: un gurí adolescente de San Marcial, que escribe sus versos, traídos de la memoria charrúa de sus antiguos, a la luz de la luna delante de la fábrica de alpargatas de yute del pueblo; o un pibe del Paraná XXX , garabateando amores y dolores en un papel de almacén, rodeado de botellas de cerveza, humo y amigos que discuten si Riquelme vuelve o no a Boca? 

2- ¿Cuál es el lector entrerriano: la señora madura de ropa color beige, que compra el libro de un autor joven porque conoció a sus padres o Iwona Kasperska, la traductora polaca que pasó quince días en Paraná y leyó más libros “entrerrianos” que la mayoría de los entrerrianos en toda su vida? Las categorías son para el escalafón del empleo público, el Estado necesita identidades fijas para poder controlar y gestionar. El Mercado también necesita simplificar y clasificar para saber que vendernos. Pero la literatura, el acto artístico todo, es inclasificable, es pura diferencia que aparece como diversidad. Suely Rolnik, psicóloga social brasileña, pide una “identidad antropofágica” donde cada uno de nosotros devore lo mejor del otro y enriquezca así, este tránsito mundano. Ser entrerriano entonces es una configuración singular posible en un infinito mar de posibilidades en permanente cambio. 

3 y 4- Así pensadas, las letras entrerrianas están en un momento fantástico, porque tenemos una amplia variedad de estilos y una posibilidad, a través de un buen número de respetuosas editoriales independientes, de que los mismos lleguen al lector con toda la belleza, las asperezas y la enjundia que sus autores propusieron, sin pasar por la máquina de “darle el estilo correcto” de las editoriales del sistema. Estos libros circulan en nuestra provincia, están en nuestras librerías en mayor o menor medida en función del empeño puesto por el autor y/o editor, pero también están en un circuito de ferias y redes sociales en permanente expansión. Algunas editoriales nos metemos también por las hendijas de la distribución nacional y hasta tiramos algún bochín al extranjero.