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28/09/2014 - DEL ORIGEN DEL VIZCONDE

Hemos recibido en nuestra redacción, una nota firmada por Gastón Gallo, editor de Ediciones Simurg y responsable de la revalorización que tuvo en el sistema literario argentino la figura del VIZCONDE DE LASCANO TEGUI, a través de la publicación en la década del 90’ de dos de sus libros más importantes (“De la elegancia mientras se duerme” y “Mis queridas se murieron” –posteriormente sumó “El libro celeste”).  Hasta ese momento, el Vizconde era casi desconocido para los lectores,   sus libros databan de las primeras décadas del siglo XX y eran casi inhallables.  Gastón  Gallo, que además es escritor y crítico literario, afirma en la nota que transcribimos a continuación que el Vizconde de Lascano Tegui no nació en Concepción del Uruguay como se creía hasta el momento y como lo afirma María Eugenia Faué en la primera biografía del autor (que pueden leer en la Sección Rescates de esta página), sino que habría nacido en el Uruguay, en Mercedes, Departamento de Soriano.  De cualquier manera, el ámbito donde desarrolló su escritura Lascano Tegui, fue principalmente Buenos Aires y el resto del mundo. Por lo tanto, nosotros vamos a  dejar que el Vizconde siga alojado en nuestra página. (Marcelo Leites)

Aquí la nota:

“Cuántas cosas raras pasan con la literatura y los escritores! ¡Cuántas pasiones e intereses encontrados por cosas nimias!

Anoche, por simple curiosidad, se me ocurrió darle una mirada al artículo del Vizconde de Lascano Tegui en Wikipedia; lo encontré muy reducido, pobretón, con poca información, errónea y desactualizada. (Hace tiempo se comprobó sin margen para la duda que el Vizconde había nacido en Mercedes -departamento de Soriano, República Oriental del Uruguay- y no en Concepción del Uruguay -provincia de Entre Ríos, Argentina-, como siempre se sostuvo -por iniciativa del propio autor, hay que reconocerlo, pues cuando hace ya casi un siglo le ofrecieron incorporarse al Servicio Diplomático argentino, al ser uruguayo y no poder cubrir la vacante decidió fraguar, de paso por Barcelona y con el concurso de dos amigos como testigos, su nueva nacionalidad. "Trouvaille" genial: eligió como lugar de nacimiento una ciudad de Entre Ríos con nombre tan dúctil para la ambigüedad que serviría de fácil justificación si el futuro le destinaba tener que rebatir el inoportuno señalamiento de algún contemporáneo memorioso que recordara su origen oriental (hecho que terminó sucediendo años después en la legación de Boulogne-sur-Mer, cuando fue denunciado por su jefe, el Dr. Fitz Simon, quien no solo lo malquería porque Lascano se ausentaba sin aviso y era renuente al trabajo, sino que lo recordaba de los años mozos transcurridos -¡oh coincidencia!- en el mismo colegio porteño...).

Vuelvo en el relato (y en la historia) a Wikipedia, donde propuse una ligera modificación en el artículo que fue revertida de inmediato. Lo intenté de nuevo y un "wikipedista" (otros los llaman "wikialpedistas") me amenazó con bloquearme, exigiéndome nuevas fuentes y tratándome de "vándalo" por modificación tan sustancial y peligrosa: decir que LT era uruguayo y no argentino. Agregué las fuentes (página genealógica de Family Search, un trabajo mío publicado en la Historia Crítica de la Literatura Argentina dirigida por Noé Jitrik y que modifiqué hace poco para su republicación como "paper" en www.Academia.edu) y me fueron inmediatamente rechazadas por "poco fiables", pues en el diario La Nación (publicación más seria para el moderador seudonímico), se afirmaba que Lascano Tegui era entrerriano. Le respondí diciéndole que el autor de esa fuente que citaba en mi contra era, curiosamente, yo -y que si miraba el final del artículo de La Nación iba a encontrar mi nombre-; también que, contando ahora con información más fiel, producto de investigaciones más recientes y confiables, intentaba corregir la errónea tradición que, hasta el momento -y vaya a saberse por cuánto tiempo más- pasa y seguirá pasando por válida. Nuevo rechazo y renovados "castigos", suspensión y tirón de orejas incluido...

Con algo de sensatez, abandono mi única (y ahora mal recibida, aunque tiempo atrás bien usufructuada por otros) contribución a Wikipedia y dejo que el Vizconde (dado que él lo pretendió, como una más entre las muchas máscaras que fue adoptando a lo largo de su vida) siga siendo entrerriano en el mundo virtual de la desinformación... Al fin y al cabo, esta apropiación voluntaria no cuenta para convalidar esa temible fama que nos hemos ganado los argentinos de incorporar más o menos de prepo a nuestra tradición literaria a unos cuantos escritores uruguayos (con Horacio Quiroga en la cabecera del obligado banquete de honor). Si Lascano lo quiso, dejémoslo feliz en su Argentina de antaño, esa Argentina de los años dorados que ni nosotros, nacidos en su suelo quizá a destiempo, podemos decir que nos pertenezca más como no la encontremos en las páginas de los viejos libros de crónica o de historia.”

GASTÓN GALLO