TERCIOPELO

 

Alguna mañana aterciopelada,
despertaré por un perfume fragante,
y profesaré que el amor
en ningún tiempo debió faltar.

La alborada se ve tan gustosa,
La perspectiva franquea la meta de la lejanía,
La mente arrebata las demarcaciones,
Y la esencia está en su auge magnífico.

Lo negado es innegable.
Ahora la convicción en mi virtud.