CAÚSTICOS

 

Ligan con restos de la cúspide
lo que antes era sustentáculo,
y depara a lo infame
de una vida sin casualidades.

No podemos ocultarnos de nuestra sombra,
cuando el sol nos vuelve refractarios.

En ningún tiempo el resplandor,
fue el delegado de la incidencia sobre los inútiles.

El riesgo es para los que destinan
sus venas para transferir sangre,
y bombear a una concentración carnosa
que se designa como corazón.