PREGUNTAS AL POETA REYNALDO ROS

 

¿Cómo explicarme ahora tu muerte

sino  cual la obediencia al deseo de alguien

tú, que todo lo consentías sin recompensa,

que eras como un ademán del sí, de los perdones,

de las entregas sin cesar más allá de tu orgullo?

¿Qué te pidió que muriera?

¿Te llamó la heroína de la huerta azul,

un lejano recuerdo, o simplemente

quisiste obedecer a un capricho de tu alma

enamorada de las locuras, fundadora hoy

de una isla rodeada - no de lágrimas -

no de celestes aguas,de una isla

en medio de lo inmenso de tu sufrida soledad

litoral de unas fuentes oscuras o doradas,

de unos pálidos ríos afluentes de tu sueño

como las inasibles cabelleras

de las adolescentes que amaban tus silencios?

 

¿Cómo pudo cansarse tu corazón para nosotros?

¿Era tan grande su derrota

que se olvidó de un latido par nuestra tristeza,

un culpable latido que venciera a la muerte?

 

¿Es que ya no creías tampoco en nuestra lágrima?

¿Y los pequeños sin tu canción?¿Y los sauces

sin tu mirada larga, y el poema

que le llevabas a la ciudad, a los jardines,

remando desde el anillo de las islas?¿Y las aguas

no con tu juventud únicamente

con la hermosura de tu voz a solas?

 

¿Y las gargantas que aromabas

con silvestres collares de color

de oro los montes?¿Y tu amor,

tu inmenso amor amargo por muchachas angélicas

que como solamente las besaron tus sueños

pasan sobre tus versos como hechizadas sombras

bajo el temblor de un halo de deseos y lágrimas?