EL POEMA

Más allá de la métrica y la rima,

de los endecasílabos fallidos,

algo se sobrepone y se aproxima

al poema: su esencia, sus sentidos.

 

Elige sus secuencias, las anima,

se prueba en los vocablos repetidos,

se hace silencio, verbo, se arracima

en gerundios fatales; y mentidos

 

resplandores de ajenos adjetivos;

se desmadra, se pule, se atraganta,

se acelera en los puntos suspensivos.

 

Quiere nacer. Nacer de cualquier modo.

Busca una mano, un lápiz, la garganta

de algún loco que sueña. Y es todo.