Sirva mi desventura...

Sirva mi desventura

sentada en un tronco

pegándole con una rama

A la tierra seca.

Un benteveo rasante

me hace levantar la cabeza.

Se agitan como caireles

chauchas rostizadas

por el verano implacable.

Llega un aroma venidero.

Una luz dramática

hace brillar los troncos

Por una sola de sus caras.

Suena un trueno desde el más allá

y luego otro muy encima

como una alfombra pesada

corrida por mil quinientos ángeles.