Otra vez un grito, vivir para ser escritor. Acercamiento a la narrativa de Manauta, por Andrea Bocco.
Publicado en Confabulaciones. Revista de Literaturas de la Argentina Año 6, N° 12, julio-diciembre 2024. ISSN 2545-8736.
La literatura argentina no es una formación homogénea. Sin embargo, esa heterogeneidad queda obliterada en gran parte de nuestra crítica literaria. Los corpus se afinan y concentran en determinados géneros, épocas y zonas canónicas. Ampliarlos, expandirlos, volverlos diversos es una tarea necesaria y exigible. El libro de Alfonsina Kohan (docente e investigadora entrerriana) Otra vez un grito, vivir para ser escritor. Acercamiento a la narrativa de Manauta modula sobre ello. Se detiene a analizar la obra de un autor poco transitado, desde una mirada situada que no renuncia a leer dentro del sistema de la literatura nacional.
El estudio aborda, en particular, la producción narrativa que Juan José Manauta (Gualeguay, 1919 – Buenos Aires, 2013) desarrolla desde la década del 50 del siglo pasado. Analiza cada novela y libro de cuentos, incluyendo las variaciones de sucesivas ediciones: las diferencias entre Puro cuento (1971) y Mayo del 69 (2004), novela que no solo sufre un cambio total de título; o la incorporación de relatos desconocidos hasta el momento en las distintas impresiones de Cuentos completos (2006 y 2014), por citar algunos ejemplos. Por lo tanto, hay una atenta mirada a todos los detalles de producción. Además, las entrevistas personales que la propia investigadora le ha realizado al autor en vida constituyen un insumo relevante que hace jugar en varios momentos del análisis.
El capítulo primero (“Juan José Manauta: vida y formación de un intelectual orgánico”) aporta claves de lectura transversales. Por una parte, su adscripción política al comunismo y los modos en que ella entra en diálogo en su escritura y en sus elecciones estéticas. Por otra parte, los desplazamientos vitales desde la periferia provinciana al centro metropolitano y las maneras en que esto opera en la elección de temáticas y en las configuraciones de sus personajes. En este punto, recuperando la apreciación de Beatriz Sarlo sobre Juanele de un regionalismo no regionalista, Kohan coloca esa noción como insignia para el abordaje de los elementos que se localizan en Entre Ríos y para la valoración en conjunto de esta narrativa que remite, a veces explícitamente y otras en forma elíptica, a la tierra natal del autor. Finalmente, ubica a Manauta dentro del campo intelectual argentino y muestra los vínculos, los legados, los diálogos; arma series y constelaciones en función de lo ideológico, de lo estético y de lo político. Así, se señala una tradición que opera en la narrativa de Manauta (y de la que él mismo forma parte), que va desde los escritores rusos leídos tempranamente (Gorki, fundamentalmente), pasando por Boedo, la vinculación particular con Bernardo Verbitsky, el grupo Contorno. A tal punto las voces de esa tradición son decisivas en su obra que las críticas negativas de Verbitsky y Jitrik sobre Los aventados (novela inicial publicada en 1952) implican cambios estéticos posteriores, tal como Alfonsina Kohan afirma, apoyándose en los dichos recogidos de las entrevistas personales realizadas al escritor, y constata en el análisis específico de sus relatos. Podemos arriesgar que su primera novela constituye una obra de iniciación literaria.
Desde este mapa trazado en el capítulo inicial, avanza en el Capítulo II “La novelística de Juan José Manauta. Mujeres: prostitución, hambre, desesperanza y lucha. Entre la imposibilidad y la facultad de elegir”. Acá, la focalización en los personajes femeninos le permite a la crítica comenzar a profundizar en las líneas centrales de la producción narrativa del escritor gualeyo. Abre todo el abanico de las mujeres que transitan en cada una de las obras, en un análisis pormenorizado y exhaustivo. Despliega un contrapunto entre las que eligen (que pueden hacerlo) y aquellas que no: el tándem pobreza-prostitución funciona como denuncia y justificación de la conducta femenina. Al ocuparse de estas cuestiones en la construcción de estos personajes, la autora hace funcionar esa tradición selectiva que se hace presente en estas mujeres que el sistema patriarcal tritura; se establece así una relación con las cautivas y con las figuras femeninas de Boedo. Junto al alegato en contra de la violencia de género que se expone en los textos, Kohan no deja de señalar que aquel siempre está mediado por el hombre: las mujeres que construye la narrativa manautiana no tienen voz y se visibilizan a través de narradores y personajes masculinos.
En este segundo capítulo quedan ya establecidas las líneas centrales sobre las que se organiza el corpus trabajado: el hambre, la migrancia, la pobreza, la desigualdad, la opresión social. El análisis de los actores femeninos se proyecta sobre los masculinos. Si bien la investigadora advierte que se trata de tipos humanos que Manauta delinea en su producción, notamos que el foco puesto en las mujeres permite que aparezcan aspectos particulares en relación con la mirada denuncialista: el capitalismo no puede operar siempre desde el patriarcado.
A continuación, en el Capítulo III se ofrece un análisis diferenciado de dos textos que se corren de las formas narrativas usuales cultivadas por el autor: una nouvelle (Charito) y un microrrelato (“Los horneros”). En el primero aparece una mujer de clase media –sector social sobre el que no centra en general a sus personajes- víctima de violencia simbólica, desde la que se expone los castigos sociales a los que se somete quien no responde a los mandatos establecidos; pero es una mujer que puede elegir y encontrar una salida. En el segundo, desde el soliloquio de un niño, se contraponen las posibilidades de la naturaleza (los horneros) y las imposibilidades de los pobres. Ambos relatos no se desvían de los ejes fundantes de la obra manautiana: el denuncialismo y los desposeídos.
Cierra este estudio un capítulo que se centra específicamente en la cuentística. Vuelve a ponerse en funcionamiento aquí la misma operación analítica que se despliega en el capítulo II: el punto nodal lo constituyen los personajes femeninos que expanden sus sentidos a la producción toda. Repara, además, en el cruce entre relato histórico y ficcional, pero circunscripto a los acontecimientos provinciales y regionales. De este modo, emerge el debate con la historia oficial entrerriana: a la imagen inmaculada del héroe Urquiza se contrapone la de los insurrectos jordanistas. El federalismo (con sus traiciones y sus lealtades), las guerras, las asimetrías entre la provincia y la metrópoli son algunos de los aspectos que recorren varios de los cuentos analizados en profundidad. Kohan concluye que la reivindicación de los derrotados y el otorgamiento de voz para rescatarlos del olvido son los sentidos que produce ese corpus ficcional.
Tal como señala Jorge Bracamonte en el Prólogo a Otra vez un grito, vivir para ser escritor, este libro se detiene y profundiza en el análisis formal, de procedimientos y técnicas, para arrojar luz sobre algunos puntos casi ignorados (o pasados por alto) sobre la escritura de Juan José Manauta: la manera en que, sin renunciar al realismo, la obra permea experimentalismo. El señalamiento de estos corrimientos de la estética predominante se produce a lo largo de toda la investigación y constituye una apuesta por una crítica renovadora que supere las lecturas cristalizadas.
Dentro de esta línea de cierto desvío del realismo, aparece otro gran aporte de este estudio: el abordaje de elementos que se pueden filiar al fantástico. Ello está desarrollado en el capítulo IV, junto a la presencia de los relatos populares orales de la región que también ejercen presión sobre la adscripción estética tan decisiva y pregnante en Manauta. Una literatura del hambre y de los bordes, de la opresión y la desesperación, de la denuncia y el didactismo, de un peregrinar en busca de una justica y una igualdad que no llegan es la que propone Juan José Manauta y Alfonsina Kohan desarma palmo a palmo desde el encastre y el desmontaje de un realismo que requiere, como evidencia este libro, de una crítica que mire en los intersticios.
Autores de Concordia