DONDE EL MUNDO NO DUELA TANTO

Hay días en que el mundo pesa demasiado.
Días en que una quisiera apagarse un rato, cerrarse como un capullo,
ser apenas suspiro entre tanto ruido.
Y es entonces —justo entonces—
cuando aparece la urgencia de un refugio.


No hablo de muros ni de techos.
Hablo de un espacio tibio en el alma,
ese lugar secreto donde nadie nos exige nada,
donde podemos descalzarnos del miedo
y quedarnos simplemente siendo.


Ese rincón no siempre se encuentra.
A veces se cultiva.
A veces somos nosotras quienes debemos construirlo con pedacitos:
una taza de té humeante en la mano,
una carta escrita a mano y guardada en un cajón,
una palabra que nos salva sin saberlo.


Este libro nació así,
como refugio.
Como una voz baja que se sienta a tu lado
y no te pregunta nada.
Solo está.
Como un abrazo sin brazos.
Como una presencia que no pide, no juzga, no empuja.


Aquí podés llorar,
reírte sin motivo,
cerrar los ojos y no decir palabra.
Podés entrar y salir cuando quieras.
El Refugio no exige.
Solo sostiene.


Y mientras el mundo allá afuera se deshace en prisas y exigencias,
aquí adentro todo se detiene.
Todo respira.
Todo espera.

 

De:  “Desde el Refugio”, Ediciones AQL. 2025