El consumo, medido en kilowatts, es la suma del gasto de todos los artefactos encendidos, entre ellos las lámparas. Cuando una lámpara es encendida, comienza a gastar, cuando es apagada, deja de gastar. En líneas generales, es así, con muy poca excepción, como es el consumo de algunos tubos fluorescentes, que gastan menos.
En el caso de estos se ahorra energía dejándolos encendidos siempre que fueran a permanecer menos de 23 segundos apagados (para pausas menores que eso, podría ser mejor dejarlos encendidos, pero digamos que es poco habitual salir sólo 23 segundos de una habitación)
En el caso de las bombillas incandescentes, tendríamos que salir del baño y volver en 0,3 segundos para que el exceso de consumo en el encendido compensara el consumo real en ese tiempo.
Tras una prueba de 100.000 encendidos y apagados, no se apreciaron diferencias importantes en la vida media de ningún tipo de bombillas, y eso equivale a cinco años de funcionamiento normal: ninguna dura tanto realmente
En conclusión, recuerde: Siempre es mejor apagar cualquier tipo de luz cuando no se esté usando.
Autores de Concordia